Cuando la llama se enciende, no hay marcha atrás
El Diario de la Documentalista
Hoy he decidido escribir estas palabras desde una humana que busca instalarse y vivir en el Ser, porque a veces cree que no lo está, porque aún no despierto de la ilusión de creerme una persona separada. Aún creo en lo más profundo que mi Amada Presencia está en unos momentos y en otros no…
Sin embargo, observo lo que he recorrido hoy en día, y me sorprendo siendo más compasiva, con más sabiduría, aunque reconozco que, en el proceso, se pueden experimentar cambios que te hacen creer todo lo contrario, siendo estos acontecimientos meras percepciones; porque la COMPASIÓN se expande más y más abarcando pensamientos, emociones y reacciones.
Cuando vivo estos comportamientos poco compasivos de mi parte, siento que estoy lejos de mi Ser, para luego descubrir que la Presencia está en Todo, que nunca ha habido división, que nunca ha existido un Yo separado.
Y observo una vez más a la COMPASIÓN abriéndose camino, incluso hacia aquellos pensamientos que aparecen, llevándome hacia emociones desestabilizadoras. Doy las gracias a estos pensamientos y los abrazo, porque aparecieron más aún en este proceso, y con ello aumentó mi vigilancia, mis momentos a solas, para observar y comprender. Gracias a esto me conozco más. Estos pensamientos actuaron como potenciadores para aumentar la calidad de aquellos que llegaban a mí. Pude sentir que estos pensamientos eran una especie de herramienta que había diseñado para educar a mi mente.
Este proceso de sanación ocurre en tantas partes de mí, que muchas veces pasa desapercibido. Una vez estaba en absoluta Presencia y sentí angustia profunda. ¿Es eso posible? Sí, esto pasó para comprender que mi Presencia estaba sanándome de la forma más amorosa posible. La mente simplemente no puede sanar a la mente; ella toma el control del proceso, y te descubres buscando problemas que resolver, cayendo en bucles en forma de vidas pasadas, líneas de tiempo y dramas familiares. Este ruido te lleva a entender que el único camino es vivir en Presencia y abandonar el control del proceso, algo aparentemente muy difícil…
Más allá de cada cuerpo y de cada forma, hay algo que no tiene frontera y que lo abarca todo, incluso la ilusión de la separación. Detrás de cada cuerpo, en el fondo, todo desaparece en absoluta Presencia. Y en Ella todo sana. No hay pasado. No hay tiempo. Y la COMPASIÓN se sigue abriendo paso amorosamente, hasta disolver la ilusión y sentir que todo es UNO. Todo Ser es la expresión de la Divina Presencia.
Cuando la llama del Ser se enciende en ti, el deseo por vivir en el Ser es tan intenso que solo avanza y avanza en tu vida. Es tan fuerte esa llama, que despliega los caminos, te pone en contacto con los maestros y sabios que necesitas, sabiendo que todos ellos son Tú misma...
Cierro este escrito para compartir un sueño con el Maestro Nisargadatta Maharaj: me dijo unas palabras que aún no puedo comprender totalmente, y me sonrió. Se sigue desplegando el camino en cada paso. Gracias. Gracias. Gracias…
Digambara: La Consciencia Libre de Ataduras
Un solo Corazón. Una sola Conciencia. Un solo Ser.
Gracias por caminar el Sendero.
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